viernes, 28 de enero de 2022
EL SALTO
viernes, 31 de diciembre de 2021
¿SOLO 90 MINUTOS?
"...el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico
El hincha contesta en su mente esos diálogos que escucha e interpreta que pueden ser positivos o negativos para su pasión.
Se acuesta pero no descansa, suma, resta, saca promedios, de pronto se vuelve casi matemático, hasta que pum, los números no dan.
Las cábalas empiezan a ser la duda, si se vistió igual, si llevé la bandera, con quién lo vi, qué hizo mal, cambió algo, voy a probar con esta que funcionó hace unos años.
Así como los técnicos y futbolistas tienen sus técnicas tácticas y prácticas, el hincha también las tiene. El fútbol, no son solo 90 minutos para quién es fútbol en propia piel.
STAFFORA NICOLAS MATIAS
jueves, 25 de noviembre de 2021
"Te lo juro por Dalma y Giannina"
miércoles, 3 de noviembre de 2021
MASCULINIDAD HEGEMÓNICA
Desde un costado observaban Julieta, Nicolás y Carlos, quienes habían estado lanzando, pero un dolor en la rodilla de Charly les había dado la pausa para refrescarse un poco. Fue entonces cuando la pelota, tras un rebote, rueda hacia los pies de Juli, quien la levanta y la devuelve.
Los chicos le preguntan a Carlos y a Nico si querían ingresar ya que les faltaba gente, Nicolás asiente con la cabeza y se acerca a saludar a sus compañeros de equipo, Charly seguía con dolor y responde que no. Luego de la respuesta negativa de su amigo, Juli, pregunta: ¿Puedo entrar?. Los chicos la miran, murmuran por lo bajo, ríen y continúan como si nada hubiera pasado, como si ella ni siquiera estuviera ahí mirando.
Sin respuesta, la Peque como le decían sus amigos, por su estatura, que apenas rozaba el metro cincuenta, volvió a preguntar. Esta vez sí recibió una contestación, Vladimir, el base del equipo que venía con ventaja respondió que así ya estaban bien, aunque aún había superioridad numérica en su equipo.
El juego continuaba y los interrogantes por parte de Nicolás empezaron a llegar, ¿por qué no puede jugar? preguntó, estamos con uno menos, ella juega siempre y hasta mejor que muchos de nosotros, la voy a dejar entrar.
Vladi, enojado tras los comentarios de Nico que recién se sumaba y ni siquiera era parte del grupo, frenó el partido y le pidió que se retirara de la cancha si estaba tan disconforme, que era un partido entre amigos, entre hombres.
Julieta al escuchar eso, se acercó y le propuso jugar al mejor de tres tiros, el que gana elige los equipos que continuarán jugando. Con toda la presión de la gente que ya se había juntado alrededor de la cancha a observar, no le quedó más que aceptar.
Dribling va, dribling viene, Juli empezó a dar una clase de lo que era tener control sobre el balón y precisión a la hora de encestar en el aro. Tres de tres, que habían dejado a Vladimir como base de uno de los dos equipos mixtos que ahora se enfrentaban en la cancha.
Ya finalizado el partido, Vladimir se acercó a Julieta, pero en esta ocasión le pidió disculpas y que anotará su número para poder avisar la próxima vez que se reúnan a jugar.
STAFFORA NICOLÁS MATÍAS
lunes, 25 de octubre de 2021
GETAFE
domingo, 17 de octubre de 2021
SERENDIPIA FUTBOLERA
Era un lunes por la tarde, José iba camino al country de Estudiantes de La Plata donde se realizaba una prueba de jugadores y por esas cosas de la vida se encontró con Luis, un amigo de la infancia que iba por el mismo sueño, jugar en el pincha.
Luego de la práctica, la alegría fue compartida, atrás quedó esa serendipia y empezaron a soñar con puras entelequias lo que serían los futuros meses jugando para Estudiantes.
La única posibilidad de abrir la puerta al otro mundo, la de ser protagonista estaba ahí, sería su debut en La Plata. Ambos con las pecheras pinchas salieron al estadio de 1 y 57 a hacer la entrada en calor, los cánticos y aplausos no sorprendían a los jóvenes, que tan solo unos meses atrás habitaban esas tribunas con la misma euforia.
José y Luis, saltaron al campo de juego con el pecho inflado, les tocaba estar desde el arranque y sabían que el entrenador tenía los ojos puestos en ellos. Del otro lado, Rosario Central, un rival que debía sumar de a tres, por ende las cosas no iban a ser fáciles.
Si bien el arranque del partido tenía a Pepe y al Cuis, como los habían apodado en el club, separados en la cancha. José, hábil con las dos piernas y de muy buena pegada, el entrenador lo había parado de extremo por derecha, en cuanto a Luis, era más defensivo y solía jugar de 3 que le permitía desprenderse por la banda izquierda y hasta de vez en cuando soltar algún tiro al arco que sorprendía a los porteros rivales.
Con el correr de los minutos, el entrenador le sugirió a José que se inclinara más hacia la izquierda y ahí fue cuando el partido tomó otro rumbo. Luis desbordó a los contrarios y José se filtró en la defensa metiendo una diagonal a donde el Cuis le puso una pelota magnífica, que con un zapatazo cruzado al palo izquierdo del arquero canalla, Pepe desató la alegría de los hinchas.
Pitazo final. El debut, el triunfo, el abrazo y llanto de dos pibes, que marcaban que ya son parte de la historia grande del Club Estudiantes de La Plata, la tierra parecía ser el mismo cielo.
jueves, 30 de septiembre de 2021
BASURA DE LA ALTA SOCIEDAD
Todo comenzó hace algunos años en las profundidades del Barrio Jardin en la ciudad de Viedma, Río Negro. Un joven de nombre Manuel Uribe, que de niño ya era conocido por los vecinos, por ser hijo de Patricia y Carlos, quienes desde que se fundó el barrio, tenían una panadería y él solía darles una mano. Ya sea amasando, barriendo o atendiendo, Manu siempre estaba con una sonrisa en la cara. Sonrisa que se le dibujaba, al saber que luego de su jornada por la mañana en la panadería iría como siempre a entrenar.
Tomaba su bicicleta, con la que recorría toda la ciudad para cruzar el puente que la une con la de enfrente, Carmen de Patagones y así llegar a su Club Deportivo Patagones. Club del cual era hincha su padre quien de chiquito había vivido cerca de las instalaciones del mismo y practicado básquet, hasta que una grave lesión lo dejó fuera de las canchas.
Manuel, que tenía de ídolo a su padre, se divertía junto a él escuchando las anécdotas, mientras repasaban partidos con diferentes fotos que él tenía guardadas. A diferencia de su ídolo, Manu tenía más altura y los números a medida que fueron pasando las categorías fueron siendo aún mejor. Números que le empezaron a traer oportunidades, si bien la meta era llegar a la NBA junto a los grandes basquetbolistas del mundo, un llamado lo puso a prueba.
Desde España y sin que él lo supiese el Club Zaragoza lo había estado observando y lo querían para la primera de cara al comienzo de la nueva temporada. Vladimir Garcia, buscador de talentos del club, fue el encargado de dar la noticia.
Uribe, decía la flamante camiseta número 4 del Zaragoza que le habían otorgado tras haber aceptado la propuesta.
Las cosas parecían fluir bien, los resultados del conjunto español estaban en lo esperado, luchando en lo más alto y con buenos rendimientos de Manu en el arranque. Pero no todo era básquet en la vida de Manuel, como ya sabemos, él era un chico de barrio, trabajador y conocido por todos, quien había logrado triunfar en el deporte que amaba. Sus amigos con los que recorría cuadras y cuadras hasta llegar al club, su familia, su entorno, en España ya no era el mismo.
El triunfo deportivo estaba a la vista pero no había triunfo frente al nuevo ambiente. Rodeado de la clase alta, donde sus costumbres y sus principios que había mamado en el barrio, no eran tomados de la mejor manera. Manu se sentía desplazado y solo allí y cuando alguien se siente solo, es difícil. Es por eso que luego de largas charlas con diferentes dirigentes del club, que intentaron convencerlo de quedarse, Uribe cerró la puerta del Zaragoza y volvió a entrar por una que nunca se había cerrado, junto a sus amigos y familiares en las gradas, se puso la del Depo para gritar campeón y entre flautas y mignones exhibir la copa. STAFFORA NICOLAS MATIAS
