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viernes, 31 de diciembre de 2021

¿SOLO 90 MINUTOS?

El texto que redacte a continuación nace de la frase del relato de Eduardo Galeano, titulado como "El Hincha":

  "...el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico

como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval."

El hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval. El cielo se torna arrebol, y a pesar de los resultados la ilusión del hincha se vuelve inmarcesible. Un hincha que mientras vuelve a casa en algún colectivo, tren o medio de transporte escucha a sus pares o periodistas dialogar de lo sucedido en el encuentro y en lo que será en un futuro, ese futuro que para muchos parece lejano, pero para el hincha es siempre presente.
El hincha contesta en su mente esos diálogos que escucha e interpreta que pueden ser positivos o negativos para su pasión.
Se acuesta pero no descansa, suma, resta, saca promedios, de pronto se vuelve casi matemático, hasta que pum, los números no dan.
Las cábalas empiezan a ser la duda, si se vistió igual, si llevé la bandera, con quién lo vi, qué hizo mal, cambió algo, voy a probar con esta que funcionó hace unos años.
Así como los técnicos y futbolistas tienen sus técnicas tácticas y prácticas, el hincha también las tiene. El fútbol, no son solo 90 minutos para quién es fútbol en propia piel.



                                                                STAFFORA NICOLAS MATIAS

lunes, 25 de octubre de 2021

GETAFE

      

Todo comenzó años atrás, precisamente en el  ́ 78 cuando Argentina estaba en pleno proceso de dictadura y a su vez se consagra campeona del mundo.
Matias, junto con su madre emigró del país rumbo a España, donde allí ya había varios argentinos y suponían que las cosas serían mejores.
Tute no estaba muy conforme, de hecho odiaba todo a su alrededor, se sentía inseguro, depresivo, reaccionaba por momentos de manera impulsiva sin pensar qué era lo que hacía, todo a causa de que en realidad lo que lo tenía a mal traer era saber que no volvería a ver a su padre, quien había sido un desaparecido más en Argentina.
Con el correr de los años Matias fue creciendo y si bien aún el dolor estaba, se había criado en la ciudad de Getafe, cerca de las inmediaciones del club de la ciudad. Tuvo su paso por las inferiores y luego una lesión lo dejó fuera de las canchas, igualmente no interfirió en su relación con el club, ya que se convirtió en prensa oficial del mismo.
Los Azulones no andaban bien y el puesto del entrenador empezó a ser una duda constante partido tras partido. Los rumores sobre los posibles reemplazos empezaron a sonar y vaya sorpresa le llegó a Matias.
Entre los posibles reemplazantes se encontraba el Loco Cansino, un ex futbolista argentino, que era conocido por llorar y jugar aún mejor cuando su club iba perdiendo. Un tipo que había sido acusado de asesinar a un compañero en un internado donde, claro, estaba por su apodo, pero que la policía había dejado que terminara el partido para arrestarlo.
Matias ya lo conocía porque en aquella final donde lo arrestaron, él había estado presente, ya que su padre era compañero y muy amigo del Loco, en aquel recordado equipo de Sparta.
Ya recuperado, o por lo menos así se lo veía, el Loco llegó a España para ver qué depararía su futuro en el país. Entró a la oficina del Club y allí se encontró con el presidente del mismo, y lo acompañaban el vicepresidente, el secretario y un periodista, al cual Cansino le clavó la mirada y dijo, ¿Matias?, Si; contestó en un estrechón de manos. Luego de eso no hubo mucho más que hablar, ambos sabían que a pesar de que la vida te da batallas, también pone las cosas en su lugar y su lugar era Getafe.
STAFFORA NICOLAS MATIAS

domingo, 17 de octubre de 2021

SERENDIPIA FUTBOLERA

Era un lunes por la tarde, José iba camino al country de Estudiantes de La Plata donde se realizaba una prueba de jugadores y por esas cosas de la vida se encontró con Luis, un amigo de la infancia que iba por el mismo sueño, jugar en el pincha.

Luego de la práctica, la alegría fue compartida, atrás quedó esa serendipia y empezaron a soñar con puras entelequias lo que serían los futuros meses jugando para Estudiantes.

La única posibilidad de abrir la puerta al otro mundo, la de ser protagonista estaba ahí, sería su debut en La Plata. Ambos con las pecheras pinchas salieron al estadio de 1 y 57 a hacer la entrada en calor, los cánticos y aplausos no sorprendían a los jóvenes, que tan solo unos meses atrás habitaban esas tribunas con la misma euforia.
José y Luis, saltaron al campo de juego con el pecho inflado, les tocaba estar desde el arranque y sabían que el entrenador tenía los ojos puestos en ellos. Del otro lado, Rosario Central, un rival que debía sumar de a tres, por ende las cosas no iban a ser fáciles.
Si bien el arranque del partido tenía a Pepe y al Cuis, como los habían apodado en el club, separados en la cancha. José, hábil con las dos piernas y de muy buena pegada, el entrenador lo había parado de extremo por derecha, en cuanto a Luis, era más defensivo y solía jugar de 3 que le permitía desprenderse por la banda izquierda y hasta de vez en cuando soltar algún tiro al arco que sorprendía a los porteros rivales.
Con el correr de los minutos, el entrenador le sugirió a José que se inclinara más hacia la izquierda y ahí fue cuando el partido tomó otro rumbo. Luis desbordó a los contrarios y José se filtró en la defensa metiendo una diagonal a donde el Cuis le puso una pelota magnífica, que con un zapatazo cruzado al palo izquierdo del arquero canalla, Pepe desató la alegría de los hinchas.
Pitazo final. El debut, el triunfo, el abrazo y llanto de dos pibes, que marcaban que ya son parte de la historia grande del Club Estudiantes de La Plata, la tierra parecía ser el mismo cielo.

STAFFORA NICOLAS MATIAS
Imagen: tribunero.com