lunes, 25 de octubre de 2021
GETAFE
miércoles, 22 de septiembre de 2021
LA C DE CAMPEONES Y LA B DE BIENVENIDOS
Transcurría el Domingo 12 de Mayo de 2019, un día hermoso de otoño en el cual partí en el tren a mi querida ciudad de Quilmes. La adrenalina se mezclaba con la fe y la ilusión, con ese no se qué de querer que sea el final del día para estar festejando, que mi amado club, Argentino de Quilmes, se jugaba el todo por el todo.
Tras 15 años de ausencia en la Primera B Metropolitana, los criollos y las criollas teníamos ese pálpito de que lo que un año antes había sido frustración y tristeza, en la final, este año se iba a dar.
El técnico Pedro “Moncho” Monzón, ex jugador de la selección Argentina, fue quien paró en cancha a: 1 - Adrian Leguizamon, 2 – Elías Martínez, 3 – Santiago López, 4 – Leonel Barrios, 5 – Enzo Zarate, 6 – Matías Correa, 7 - Rodrigo Marothi, 8 – Fabrizio Acosta, 9 - Braian Chavez, 10 - Brian Duarte, 11 - Walter Hermoso, un once que quedará metido en nuestras memorias por siempre.
Ya con los equipos en canchas los cánticos y los aplausos empezaron a bajar desde la popular desde donde no dejaba de mirar al cielo, diciéndole “abuelo se nos da, hoy mira que se nos da, al nueve alguna le tiene que quedar”
Comenzaron los primeros 45 minutos y la visita, Victoriano Arenas era más que el local, los rostros nos cambiaban de mal a peor, no podíamos creer lo que nos estaba pasando. Nos tenían acorralados.
Ya en el entretiempo, la popular era desolación y el aire se cortaba solo, desde la platea no se emitía sonido alguno. Parecía estar cada uno en su mundo, pero no, las miradas revelaban que estábamos todos igual, tratando de entender qué pasaba, qué cábalas habían fallado.
Arrancó el segundo tiempo, los dirigidos por el Moncho Monzón habían cambiado el chip y salieron en su mejor versión. Las caras empezaban a cambiar, volví a mirar al cielo y le dije “tranqui abuelo, el Tanque Chávez nos va a salvar como lo hizo en varias ocasiones durante todo el campeonato”.
Los centros empezaron a llegar y ahí fue cuando la suerte estuvo de mi lado y del lado del goleador de 28 años, que había llegado hacía un año y desde ahí que el mate no paraba de marcar. Estaba donde tenía que estar, el centro de Leo Barrios fue perfecto a la cabeza de Chavez, quien definió cruzado al palo izquierdo del arquero, donde ya no pudo hacer nada y la popular que estaba a sus espaldas gritó el gol del campeonato.
Todo fue festejos, la caravana por la ciudad no tardó en llegar y con los ojos llorosos mirando al cielo, grité “ Se nos dio abuelo, se nos dio, te dije que era del 9. Vamos a festejar”. STAFFORA NICOLAS MATIAS
FUTBOL DE PRIMERA GUERRA MUNDIAL
Era diciembre del año 1914, ya habían transcurrido cinco meses del inicio de la Primera Guerra Mundial. Los ataques entre alemanes e ingleses no cesaban pero algo dentro de las trincheras empezaba a cambiar, se respiraba aire festivo.
Fue entonces cuando ambos capitanes de los regimientos pusieron fin a las batallas por un rato, el espíritu navideño los había bombardeado bien adentro. Tocando esos sentimientos que parecieran no estar presentes en una guerra.
- FELIZ NAVIDAD - gritó el capitán alemán. Mientras que por el otro lado del campo de batalla, a los gritos, el capitán Pomeroy preguntaba - ¿QUIÉN ES?, respuesta que no tardó en llegar por parte del Fritz, que rápidamente llegó al acuerdo de encontrarse en el centro del campo para pactar la tregua de navidad.
Luego del encuentro ambos capitanes volvieron a sus trincheras, donde le comunicaron a sus soldados que no habría combate por algunas horas y quien se atreviera a romper las reglas, sería asesinado por su propio capitán.
Como si fuera una fiesta se fueron entremezclando y saludando ingleses y alemanes. Entre tantos saludos, bombas, armas y trincheras, apareció una pelota. Si the ball o der balle, como acostumbraban a llamarla tanto los oriundos de Inglaterra, como los germanos, no tardó en rodar.
El partido comenzó con un poco de temor a cometer algún error que terminará con la tregua, pero con el correr de los minutos de juego la fiesta deportiva comenzó. Los ingleses empezaron a ser más, se los notaba más firmes en la zona media del campo donde tenían dos hombres de buen toque, los cuales llevaron la pelota hacia delante y lograron finalizar un primer tiempo con ventaja de 1 por 0.
Ya en el segundo tiempo, los alemanes empezaron a mostrar algo que ya se veía en la guerra, eran superiores en número de soldados. Por eso, los cambios no tardaron en llegar, cambios que le dieron aire al conjunto germano que no tardó en empatar el marcador en 1-1. Sobre el final, el equipo inglés perdió a un hombre que sufrió un golpe tras resbalar en el suelo que por cierto contaba con pedazos de hielo a causa de las bajas temperaturas. Aprovechando la situación el conjunto alemán metió dos variantes por las bandas, que le permitieron llegar al arco ante unos soldados ingleses desbatados. Así los alemanes se hicieron con el triunfo en el marcador por 2 a 1.
Finalizado el duelo, ambos grupos de soldados se juntaron para celebrar la noche buena, donde todo fue anécdotas, intercambio de presentes hasta la hora de volver a algo que ya parecía extraño, la guerra. STAFFORA NICOLAS MATIAS
imagen: as.com