Silvina, una mujer luchadora, de cabello siempre recogido y un perfume dulzón
que, al olerlo, ya se sabía que se trataba de ella, de su presencia en el centro
de equitación de La Plata, donde pasaba horas con su yegua.
El galopar de Kimberley, junto a su amazona en ese lomo de pelaje zaino y
crines oscuras trenzadas, la incentivaba a dar el salto perfecto sobre las vallas,
lo cual cautivo a Matias.
Un joven muy apuesto, de acento español, que estaba de paso en Argentina
buscando caballo de salto y se topó con Silvi y su compañera..
Tras una larga charla en el stud, la propuesta original de comprar esa yegua de
andar prolijo, mansa y educada, terminó en una cena con su domadora.
Para ella ya no era una cena, ni el salto a la valla, sino que a otra vida. Mati le
propuso viajar a España con él.
Así fue como los tres emigraron con destino Getafe, lugar en el que Tute había
conseguido abrir un centro de equitación, donde ahora la gente hacia
larguísimas colas para observar y aplaudir el espectáculo, que brindaban su
reciente esposa Silvina y Kimberley en las altas competencias españolas.
STAFFORA NICOLAS MATIAS
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